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1989 y 1991 son los años en que aparecieron las primeras películas de los personajes Bill y Ted. A pesar de ser malas películas, por alguna razón o encanto, funcionaban y la gente las veía (veíamos) y hablábamos de ellas. Y bueno, este 2020 nos traen una tercera parte a la historia. ¿Era necesaria? No, sin duda. ¿Entonces? Lo de siempre en estos casos, pues. ¿Cómo convencieron a Keanu Reeves? Es el que más arriesgaba y para ser sincero, el que más pierde, pues a sus 55 años ya se ve viejón en su personaje Ted. (Aunque le echa ganas el pobre). Me gustaría creer que lo hizo por Alex Winter, para echarle la mano y que agarre un dinerito. Si no, no lo entiendo...

¿Es tan mala? Pues, tiene sus momentos, pero es sumamente predecible. Sin la frescura de sus anteriores. Dos tres chistes buenos y ya. Los personajes de las hijas son empalagosos. (Y las actrices juran que ellas continuarán la saga). Si sirve como virtud, la vi de principio a fin, sin detenerla una sola vez.

Calificación: 5.5